Lobito de Mar



El chef marbellí Dani García ha conseguido crear todo un complejo gastronómico en su localidad natal que hoy comprende su triestrellado restaurante homónimo (que cerrará sus puertas a final de año como ya comunicó), su establecimiento con distinción Michelín BIBO, el cual ya abrió en Madrid, y el que nos ocupa en esta reseña, su "bar" Lobito de Mar, que también aterrizará en la capital de España en breve.

Indagando siempre en qué tipo de negocio llevar a cabo (como en una continua tormenta de ideas) Dani creó este chiringuito de mar sin playa como suele decir, volviendo a los orígenes de cuando era joven y ayudaba a sus padres y probó espetos por primera vez. Aunque en verdad sí que está cerca la playa del local no deja de ser curioso que esté en mitad de la avenida conocida como "milla de oro" del municipio, próximos a Puente Romano, donde se ubican los dos primeros restaurantes que hemos mencionado.

En este chiringuito urbano prevalece un tono más casual, más libre e informal, sobre todo en su zona de barra, un espacio enorme donde poder disfrutar del picoteo y tapear sin ataduras. Al fondo, una oferta de platos que van desde los pescados, las frituras, los aliños y llegando a los mariscos, guisos marineros, espetos y arroces.

El establecimiento desde fuera y por dentro es de lo más original y variopinto, todo en él recuerda a lo marítimo, tonos blancos y azulados en techos, suelo y en la inmensa barra con influencias de pescadería de un mercado de abastos, con mesas altas para tapeo y mesas bajas para una comida más formal. Otros detalles como la pecera o la vegetación hacen del local un espacio aún más abierto y dotan al entorno de frescura.

Pero para fresco el producto, una carta tanto de barra como de mesa que hace justicia al nombre de quien ha ideado este proyecto. De nuestra visita rescatamos varias tapas como su Ensaladilla rusa, las Croquetas de choco en su tinta, Lasaña de buey de mar o las Albóndigas de ternera en salsa de almendras. Todas de menor formato, aunque hablamos de precios para nada excesivos (de 3 a 6€); se nota la buena mano en la cocina y en el producto que no es de cocina, tal y como gambas blancas cocidas, marisco fresco, salazones, mejillones o hasta banderillas.

Verdaderamente es todo un acierto la relación calidad y precio en este local, y la tranquilidad y paz del lugar para tener una conversación mientras comemos libre de ruidos. En esta época del año si pasáis por Marbella no dudad en visitarlo, para nosotros fue una grata experiencia conocerlo.


Dirección: Avenida Bulevar Príncipe Alfonso de Hohenlohe, 178 (29602) Marbella

Teléfono: 951 554 554

Web: Enlace