Córdoba, sus patios y su gastronomía



Córdoba, una ciudad histórica, monumental, de inmenso patrimonio y tradición cultural, una ciudad abierta al futuro sin perder el encanto de sus raíces. Córdoba mora, califal y ya que estamos en Sabore@, escandalosamente gastronómica. La llegada de una de sus fiestas más populares, la de los patios, fue el arranque de una ruta culinaria por algunos de los más bellos, pintorescos y recomendados lugares donde poder saciar el hambre. 


Su Mezquita y su centro urbano nos cautivó, el barrio de la Judería, el Alcázar o el Palacio de Viana, otros rincones espléndidos. ¡Cuanta vida cuentan sus calles! Un día lleno de visitantes pero que tentando a la suerte, conseguimos mesa sin reserva en Taberna Luque, nuestra primera parada. Cosa harto de complicada, pero el día estaba para nosotros... un espacio coqueto, íntimo, familiar, una casa de comidas singular de la que salimos encantados. Pimientos asados, Salteado de champiñón, espárragos trigueros y calabacín con gambas, Flamenquín casero de lomo y jamón, Pastel cordobés de hojaldre y cabello de ángel... hermosamente servido, con una atención de las más esmeradas que nunca hemos podido ver (dejando espacio a los comensales y con una rapidez, brío y ligereza y buenas maneras increíbles ¡gracias Antonio!) y, por supuesto, muy buena mano en la cocina (¡gracias María!). Cocina clásica andaluza, con toques cordobeses y mucho esmero, corrección, amabilidad en un establecimiento que se ha ganao por derecho el recibimiento de tan buena crítica y opiniones de clientes de todo el mundo.


No muy lejos de allí y próximo a la Mezquita, nos sentimos atraídos por la cocina árabe, tan presente y tan animada en todo el entorno urbano cordobés. El local respondía al nombre de Qurtubah, un exótico restaurante-patio árabe alrededor de una fuente. Todo cuidadosamente realizado al detalle: desde la ornamentación, cerámica repletas de detalles, pasando por el mobiliario hasta llegar a los platos. Alta cocina musulmana en un enclave de película. Trío de aperitivos (Hummus Alhambra, Hummus Arruzafa, Baba Ganoush), Mousakka, Hawashi de ternera y verduras... el primero un magnífico entrante, y los siguientes unos platos tradicionales que no dejaban indiferente a nadie, un uso de las especias sin llegar a picar que los hacían muy recomendables para todo tipo de comensales. El detalle del té al finalizar la comida nos agradó, tanto como la atención recibida. Un lugar donde volver y sentir el verdadero sabor de la cocina marroquí.



Más alejado de ese sector aunque en el corazón históricos de la ciudad y en plenas callejuelas de la ruta de los patios cordobeses, paramos durante la noche en Taberna La Viuda, un local añejo y tradicional, donde sirven buenas tapas de la zona y con música flamenca en directo. En un local reformado que contiene lo mejor de la gastronomía cordobesa, en La Viuda, han sabido renovarse para atraer a un público más cosmopolita que persigue los aromas y sabores de siempre con ese toque de originalidad y vanguardia tan buscado hoy día. Mazamorra de avellana cordobesa, Atún marinado en cítricosBacalao frito con pisto casero o la Japuta en adobo llenaban de color la mesa. Cocina clásica, con alguna añadidura, pero con los sabores inconfundibles de Córdoba y una carta con bastantes referencias perfecto para almorzar y/o cenar. Al entrar aquí, es como si se retrocediera en el tiempo unas décadas, con una decoración anclada en un tiempo pasado, rodeado de los patios y los balcones que dan vida al entorno, una vista al pasado que regresó al probar su Poleá, espesa, con picatostes de pan frito con chocolate y canela. Atracción para los cinco sentidos.


Para finalizar nuestra aventura gastronómica por tierras califales no podía faltar visitar uno de los locales distinguidos por Michelín como "Bib Gourmand". La elección fue difícil pero la suerte fue del lado del Restaurante La Lonja. Un local alejado de las colas y el ajetreo turístico del centro. Reconocido como uno de los más representativos decidimos probar su veracidad, y la visita fue espectacular, ni se miente ni se exagera cuando los hechos son más que reales. Una cocina especializada en el pescado de lonja, algo menos común por Córdoba, pero también manteniendo la cocina clásica, mediterránea y tradicional de la ciudad, con especial mención a su Salmorejo, de lo más cremoso y suave que hemos podido encontrarnos nunca en lo que a salmorejos se refiere. Posiblemente el mejor y más currado de todos, una mousse palpitante, que enamora al primer bocado. No menos increíbles son su Flamenquín cordobés casero o sus Chanquetes fritos con pimientos y huevos. El primero razonadamente grande, no al nivel de exquisitez del flamenquín de Taberna Luque pero muy recomendable si se va buscando producto casero y autóctono. El pescado frito es de lo mejor de la carta, y la chanquetada se convierte en un perfecto ejemplo de plato a compartir. Aquí se cuida todo al detalle, el servicio, el cambio de platos y cubiertos, y el precio, para ser el sitio que es, vale muchísimo la pena. Un indispensable de Córdoba.


Nos hubiera gustado profundizar y seguir conociendo al detalle más sitios, pero la visita fue exprés y más o menos teníamos indicados los lugares que iban a componer la ruta. Lo que sí podemos constatar es que Córdoba tiene muchos sitios donde saciar el gusto por explorar nuevos sabores, aquí hemos ofrecido sólo una breve pincelada, pero para la siguiente prometemos volver con más y renovadas ganas. Mil gracias a Taberna Luque, Qurtubah, Taberna La Viuda y Restaurante La Lonja por el servicio, la amabilidad y su magnífica cocina. Una escapada gastronómica de 10.


Taberna Luque: Calle Blanco Belmonte, 4, (14003)  699 806 560

Qurtubah: Calle Céspedes, 8, (14003)  957 490 114

Taberna La Viuda: Calle San Basilio, 52 (14014)  957 296 905  

Restaurante La Lonja: Calle María la Judía s/n (41011)  957 404 680