Zalata



En los últimos años Sevilla ha visto pasar cambios en el sector hostelero que por X razón no han sabido aguantar el paso del tiempo y han desaparecido de la memoria colectiva. En cambio hay un factor fundamental que cada vez hace modernizarse más este sector siempre en busca de conceptos nuevos: hablo del turismo y la llegada de extranjeros, que con cambios de mentalidad (en todos los aspectos) han hecho que Sevilla se haya convertido en pocos años en un contenedor de nuevas ideas en el arte de la cocina.

Uno de estos nuevos idearios lo podemos encontrar en Zalata bar & tapas, un concepto gastronómico nacido hace pocos años, sobre 2016, de la mano del chef marroquí Younes Belbaida que abraza todas las culturas culinarias por las que ha pasado en su extensa carrera profesional. La mescolanza y la fusión es palpable en su carta, desde ideas que parten de la cocina italiana, pasando por la francesa, por supuesto la española y llegando hasta la peruana/japonesa. Esos conocimientos aprendidos fuera y dentro de España han servido para abrir junto a Bibiana este pequeño, original y coqueto bar en el centro de la ciudad que se ha convertido en apenas tres años en uno de los referentes del panorama gastronómico sevillano.

Los matices marcan la diferencia y en Zalata son conocedores de ello, la originalidad y las alternativas que podemos descubrir en sus tapas y platos son un total deleite para los sentidos. Para comenzar, tenemos propuestas típicamente andaluzas: un variado de jamón y chacina ibérica de bellota o un gazpacho, aunque la pasión que tenemos hacia los quesos hizo que pidiéramos justamente eso. La Tabla de Quesos, estaba presentada de una manera de lo más original, como si de un tenderete se tratara, quesos de todas las texturas, desde el untable al viejo curado acompañado de unos panecillos. Sabrosas también estaban sus Croquetas de pollo al azafrán. Una de sus especialidades, sin duda, es su Ensaladilla Zalata causa limeña, con patata morada a la manera peruana como si fuera un ceviche, aires nuevos para un plato tan tradicional, muy recomendable.

De su tierra natal trae el Couscous de quinoa con cordero, o la mini Pastela de pollo, donde su mezcla de sabores difícilmente te dejen indiferente. Original y sorprendente también nos pareció su Ceviche de corvina Machu Picchu, servido en copa de Martini y con una espesa niebla como de película; una auténtica pieza artística que sólo por imagen bien podría estar en un museo. En casi toda su carta existe la posibilidad, y es de agradecer, de elegir entre tapa o plato/ración, puesto que por poner algún pero alguna de sus tapas se quedan pobres de contenido. 

No nos pudimos ir sin antes probar el cóctel clásico peruano, el Pisco, servido aquí en copa de balón, de sabor muy cítrico (los hay de lima y maracuyá) pero a la vez dulce con un toque de canela.

El reducido espacio de Zalata da para alguna pequeña reunión de amigos, es más que conveniente reservar. Su precio está algo por encima de la media (sobre los 5€ en tapas y los 10/12€ en medias raciones) pero la calidad, el servicio y el trato de sus dos dueños y la diversidad de su carta que desde esta reseña recomiendo descubrir, son motivos más que justificados. Pocas veces la combinación de manjares de otros países ha tenido un resultado tan notable como en éste. Gracias.


Dirección: Calle Doña María Coronel, 17 (41003) Sevilla

Teléfono: 854 550 358

Web: Enlace

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