Ovejas Negras


2011 queda ya como lejano en el tiempo pero ese año supuso el punto de partida del grupo Ovejas Negras con la apertura de este peculiar establecimiento en pleno centro de la capital andaluza. Ella, una andaluza llamada Genoveva, y él, un argentino llamado Juan Manuel han ido desmontando mitos desde entonces con la tapa moderna por bandera. El ambiente informal y el numeroso público joven que se agolpa en sus puertas (incluso haciendo cola antes de que abran) habla a las claras del buen tino y la enorme fama (premios incluidos) que ha precedido a este local desde su apertura y los numerosos locales que con el tiempo han ido abriendo por toda Sevilla hasta formar lo que es hoy, un grupo sólido pero no homogéneo donde cada uno es una caja de sorpresas.

Y para destapar sorpresas ahí está Ovejas Negras, un local que poco ha cambiado con el tiempo y eso se debe al pequeño espacio del que dispone, con una decoración de tipo almacén con estanterías repletas de latas, botellas y recipientes de todo tipo. Es complicado reservar, es algo que podría ser cuestionable pero realmente sus mesas se llenan enseguida y si no llegas a tiempo de coger una...sin problemas, apúntate en lista, tómate algo en su barra y espera tu turno. La espera valdrá la pena.

Y como ellos mismos se anuncian, son un bar de tapas, y tapas es lo que vais a encontrar, pero ¡Dios qué tapas! y eso que sólo me centré en sus clásicos de siempre. Aunque su carta no sea extremadamente grande seguro que dentro de su variedad encontráis algo que os llame la atención.

Es un pecado no pedir para empezar sus Patatas Bravas, mentiría si digo que no son de las mejores que he probado por Sevilla, están en un top 3 sin duda alguna, la calidad de las patatas cortadas en forma de gajo y esa doble salsa bien servida por encima son una delicatessen para el paladar. Y no menos rico está su Risottazo, otro que puede estar entre los mejores de la ciudad junto a los de Zelai o Martín Blanco, al igual que en estos dos, el de Ovejas Negras sabe verdaderamente a queso y su principal reclamo está en eso. 

Algo menos impresionante es su Wok de pollo y verduras, otro clásico de este local pero que en mi opinión palidece algo si los comparamos con las otras tapas clásicas que se probaron aquí y con otros woks que podemos ver en otros bares, algo ya de por sí bastante extendido hoy día. Donde sí nuevamente hay que aplaudirles son a sus Alitas de pollo crispys con salsa bbq, doraditas por fuera y muy jugosas por dentro, la cantidad justa y la salsa necesaria para que todas las alitas tengan su justa ración de barbacoa.

Dentro de lo ruidoso que puede llegar a ser cuando está repleto de gente, la experiencia de comer en Ovejas Negras es toda una maravilla para los sentidos. El servicio es rápido, los precios recomendables porque con 4/5 tapas para dos personas se come bien y si se pide postre, su Goloso de chocolate es todo un acierto. Esta es una reseña que sólo habla de sus clásicos, pero que si salimos de ellos también encontraremos enormes razones de peso para seguir visitando sus puertas. Mucho dinamismo y cercanía que no pueden dejar de pasar desapercibido.


Dirección: Calle Hernando Colón, 8 (41004) Sevilla

Teléfono: 955 123 811

Web: Enlace 

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