La Nueva Taberna



En uno de estos viajes que suelo hacer por la parte del Aljarafe sin rumbo fijo, paré un día por la vecina Bormujos para descubrir nuevos locales sin pisar y en plena avenida principal me paré frente a uno y me dejé llevar por la cantidad de gente que se agolpaba a las puertas, se trataba de La Nueva Taberna, un establecimiento que a primera vista no llama la atención (ni por diseño, ni por mobiliario y cabe decir también que pasa inadvertido con tanto comercio pululando por la avenida) pero que esconde una carta singular y muy aprovechable.

Su historia nace del encuentro de Diego y Félix, dos profesionales de la hostelería desde jóvenes y que ya en 2010 decidieron abrir su propio espacio con el nombre con el que hoy lo conocemos. Con la friolera de nueve años bajo sus espaldas, este pequeño y rústico lugar ha sabido ganarse a pulso el corazón y el paladar del público cercano y de fuera gracias en parte al boca a boca y a una cocina auténtica y que gusta a pequeños y a mayores por igual. La Nueva Taberna posee una terraza alegre, jovial y distendida para pasar tanto un buen almuerzo como una buena cena, es grande y hay posibilidad de ampliar mesas en función del nº de gente que acuda ese día. Dentro encontramos un salón no muy grande, no más de diez mesas de estilo clásico, pero acogedoras, eso sí.

Su cocina está basada en el producto nacional, elaborada y tradicional y una mínima pincelada moderna para no perder el carro de las innovaciones. Carta ajustada de tapas y platos con unos precios para todo tipo de bolsillos y que varían ente los 2,50 y los 3€ por tapa. A esto añadir, un servicio rápido, atento y eficaz en todo momento de la comida.

La carta ofrece desde lo más simplista y básico como una Ensaladilla de gambas o un Salmorejo cordobés (al que no le faltan avíos) a un Pionono de crema de salmón ahumado con salsa tártara o creaciones que mezclan lo oriental con lo autóctono como el Nigiri de presa ibérica con salsa PX, una delicatessen que tiene mucho éxito al igual que sus arroces. Están bien pensados los tamaños de las tapas para no llenar lo suficiente y así pedir un variado para que de ese modo salgamos con una idea general. El único punto que no llego a entender es la propensión a usar vinagre balsámico (ya sea por encima o como aliño) en prácticamente casi todas las tapas que se pidieron (sólo el salmorejo se salvó).

Interesantes estuvieron sus Croquetas casera de jamón, más bien croquetones en este caso, además de la Carrillada en su jugo o la incombustible Chanquetada con una yema de huevo que atrapaba todo como si se tratara del mejor de los revueltos, muy buena opción para pedir. Gusta ver la enorme sencillez con la que se desenvuelve este local en todos sus quehaceres, "a la chita y callando" como reza la expresión. Un lugar que recomendar, económico y donde es conveniente reservar entre toda la marabunta de locales que se encuentran en Bormujos, y por ende en todo el Aljarafe, que no es poca cosa.


Dirección: Avenida del Aljarafe, 41 (41930) Bormujos

Teléfono: 692 387 103 

Web: Enlace

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