La Cantina Mexicana



Los sabores mejicanos llevan ya años instalados en la ciudad, esa fuerte y bella cultura gastronómica no podía pasar inadvertida mucho tiempo y muchos cocineros autóctonos han sabido llevarla con criterio y buen gusto hasta nuestras fronteras. En 2013 llegó el genuino sabor mexicano, y lo hizo de la mano de su chef Óscar Hernández que abrió un pequeño pero muy acogedor local llamado La Cantina Mexicana, restaurante coqueto, difícil de encontrar por lo escondido que está pero cuando das con él te será bastante sencillo volver a entrar. Razones tienen para ello.

Situado en un pasaje de la céntrica calle Francos descubrimos un local con una entrada diminuta, decorada con fuertes colores, pero lo que verdaderamente resulta agradable es su decoración interior, muy colorista y muy abigarrada, repleta de elementos florales y otros como cuadros y retratos de Frida Kahlo, latas de la marca de alimentos y productos La Costeña, las inconfundibles máscaras de lucha libre o una mismísima imagen de la Virgen de Guadalupe o también llamada La Morenita, todo para hacerte sentir dentro del país azteca. Y debo admitir aparte que su interior no es tan pequeño como parecía por fuera.

Ya instalado, y gusta sentir eso cuando se va a comer fuera, te hacen sentir como en casa y van explicando plato por plato de la carta para que puedas elegir con algo de criterio, con una base, pudiendo ajustar el nivel que quieras de pique y decantarte por una de sus numerosas salsas para acompañar los platos más típicos de Méjico, todo en formato tapa (un mejicano muy sevillano). Hay otras soluciones como por ejemplo platillos para vegetarianos, veganos o celíacos.

En ese recetario clásico mejicano sin olvidar un pequeño surtido de platillos tex-mex se organiza toda la carta de La Cantina Mexicana. Unos de los más reconocibles aciertos es la llamada Queca, una empanada de maíz rellena de pollo y queso, perfecta para compartir con unos Totopos de la casa, con pollo o chorizo, queso gratinado y frijoles. De ahí pasamos a unos clásicos Tacos al pastor, dos fajitas de cerdo adobadas con cebolla, cilantro y limón y su tortilla de maíz, siempre ricas y un acierto seguro la pongan donde la pongan.

Un guacamole casero, unas Flautas al mole o unos Chilaquiles coronados con huevo frito tampoco pueden faltar en la visita. Y para rematar la comida alguna de sus bebidas importadas o bien un mojito o tequila para bajar el pique del todo. La carta no es extensa, unas veinte propuestas a las que se añaden alguna que otra sugerencia fuera de carta. Es bueno y lo recomiendo desde aquí que la primera vez que se vaya se pidan varias cosas para así compartir y de una tacada hacerse una idea general. El precio medio es bueno, desde los poco más de 4€ ya encontramos la mitad de su carta así que es apto para todos los bolsillos y la cantidad de cada tapa es la justa, no muy generosa pero sí suficiente. Un lugar perfecto donde el servicio y la comida te conquistará, aquí no hay trampa ni cartón, lo que ves es lo que hay. Si vas, seguro que repetirás.


Dirección: Calle Francos, 14 (41004) Sevilla

Teléfono: 954 218 975

Web: Enlace

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