Ropavieja



Hay negocios que tienen que esperar a épocas más boyantes para avanzar y crecer y hay otros que en plena época de pandemia los tienen bien puestos y lo amplían, tal es el caso de un amigo mío en el barrio de los Remedios y también es el caso (gastronómicamente hablando) de Antonio Miguel y el caso de Ropavieja. Hace ya cuatro años de su nacimiento por Huerta Santa Teresa muy próximo a Nervión, un local pequeñito pero con encanto que poco a poco ha sabido ganarse el corazón y el paladar de la gente y que en menos de un año y en era covid ha abierto dos nuevos locales, uno a primeros de 2020 en pleno centro donde se situaba anteriormente Mechela y tras la cuarentena hemos podido visitar su último y no menos logrado negocio, esta vez en los Bermejales. Todos y cada uno guardando muchas similitudes entre sí, con su característico olfato, emplatados y manera de entender la nueva cocina. 

En este nuevo de los Bermejales hay una principal novedad que lo diferencia de sus dos mayores y es la inclusión de una animada terraza. Presenta más parecidos con el de Nervión que con el del centro, este último más clásico. Los interiores están muy cuidados, son de un estilo muy actual y bastante bien presentado todo. Y en carta, deslumbran sus originales y asombrosas presentaciones a la par que su manera de innovar y mezclar ingredientes a base de platillos. Una carta que si bien se hace algo corta, al ser dinámica e ir cambiándola progresivamente hace que cada visita sea diferente, estaríamos hablando de una cocina de mercado, hecha según el producto de temporada.

Acercándonos más a su propuesta culinaria, diremos que Ropavieja va un punto más allá que la mayoría de gastrobares para ofrecernos una cocina nueva, podría decir que hasta exótica, con texturas y pinceladas nunca vistas antes. Se nota también la profesionalidad de todo el equipo de cocina y de sala y terraza. El precio varía entre los 5 y los 9 euros dependiendo de los platillos, algunos perfectamente aptos para compartir.

Al comenzar, junto al servicio de pan y picos ofrecen un aperitivo de la casa. De primero, recibimos con gusto las Croquetas de solomillo ibérico al whisky (5,90€) seis unidades, con la salsa de whisky metida en una mini-jeringa preparada para vacunar a la croqueta. El sabor se hace muy especial y la textura de la croqueta está muy lograda. Otros primeros platillos muy del gusto son el Remake de ensaladilla (5,20), con una presentación que no dejará indiferente a nadie y el Tataki de presa en tres maceraciones (cola, soja y cerveza) (8,50). 

Seguimos con el Lomo de lubina asada, piña, almendras y teriyaki (6,50€) un compendio de todo el buen hacer y la mezcla de sabores que es norma en este local; prolifera una carta muy marina este verano como el Atún rojo al estilo tártaro, Bacalao dorado o las Gambas a la crema de ajos negros. En los platillos de carnes sobresalen dos creaciones que tiene en la espectacularidad su punto más fuerte, son por un lado los Canelones de gouda y jabalí con sopa de calabaza (7,10) y por otro la Ropavieja de cordero y cigalas con salsa de chocolate blanco (6,90€) una absoluta bomba de sabor que no pasa desapercibida en ninguno de sus aspectos: presentación, texturas, sabor y originalidad.

Disponen de arroces, mínimo para dos personas como el arroz negro con marisco o el arroz meloso marinero o como olvidarse de su Trigo cremoso de ibérico, remolacha y trigueros (7,10€) funciona como un falso risotto, algo más denso...uno de los habituales también de la carta de Ropavieja. En un barrio como los Bermejales entre tanto negocio de hostelería éste es uno de los que destaca, no para de crecer el barrio como tampoco Ropavieja y de seguro que esta tercera apertura y nueva aventura por Sevilla ser´un éxito. Si no lo habéis probado ya, estáis tardando.


Dirección: Avenida de Finlandia, 7 (41012) Sevilla

Teléfono: 620 124 025

Web Ropavieja con sus tres locales 

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