La Tasca del Pintor



Sirva esta reseña como recordatorio/despedida a una tasca, taberna, club de amigos, como lo quieran llamar, una obra de arte nunca mejor dicho que cerrará sus puertas el próximo 22 de marzo tras muchos años dando guerra en el barrio de los Bermejales de la mano de su alma mater Manuel Luna, noticia que ha cogido por sorpresa a los clientes aunque fuera una idea que ya rondara hace tiempo. La Tasca del Pintor echará el cierre pero hasta que eso suceda le daremos aquí la visibilidad, que de manera desinteresada, buenamente podemos hacerle.

Y es que sin ir más lejos es un sitio para conocer y disfrutar y lo digo con la boca llena, aunque se encuentre ubicado en una de las zonas más lejanas e "inhóspitas" del barrio, la visita es más que obligada, y que el cierre no sea el principal motivo...porque motivos tiene y muchos como ya se verá. La entrada sin ir más lejos hace recordar a las tabernas clásicas con todo de madera pero es que la decoración interior es un muestrario que nos hace retroceder en el tiempo unos cuantos años/décadas desde una efigie de Curro de la expo universal que nos da la bienvenida, pasando por utensilios de un estudio de pintor, ""playmobil" de pintores famosos o hasta servilleteros con cuadros históricos. Un rincón casero, cálido, con una luz algo apagada dando la sensación de más calma y serenidad, aquí todo luce de forma armoniosa, pinceladas de autor para que la experiencia no sólo sea gastronómica.

¿Y qué decir de la carta? Pues una apuesta por tapas de corte clásico pero con mucha innovación, reducida pero apetecible una a una, lo mismo se ven cositas de una abacería de las de toda la vida que vemos creaciones de concurso de ruta de tapas. Y es que la imaginación de un pintor lo mismo abarca arte figurativo que abstracto. Por comenzar con algo frío una de sus mejores bazas es la Ensaladilla de lombarda y chicharrones, nada clásica, no apta para puristas del género pero para alguien de mente abierta como yo la disfrutará como un enano. Otra tapa para no perderse es su Milhoja de manzana y queso de cabra al horno, con un contraste alto entre lo dulce y lo salado, muy apetecible. Como nota curiosa, aquí todo tiene su propio nombre como si fuera el título de una obra (Sueño de Dalí, Locura de Van Gogh, Capricho de Goya...). Unas ricas Albóndigas con puré de patatas, muy tiernas y de un sabor fuerte sirvieron de entreacto para las que serían las últimas tapas.

Un local donde se le puede sacar mucho partido a lo que ofrece, sus Garbanzos fritos sobre una tosta con guacamole, son harina de otro costal, la combinación de sabores es tal y tan indescriptible que es mejor pasarse para para ser partícipes de esa maravilla. Otro lienzo más en su haber son las Salchichas alemanas de pavo con salsa de mostaza picante, carne troceada y bañada en una exquisita salsa. Hasta los postres tienen su particular homenaje y es que aquí se viene a comer placenteramente sin prisas, paladeando cada brochazo como si fuera el último. Se sale más que servido de allí, todo encaja como un perfecto cuadro.

A Manuel y su equipo se les echará de menos no sólo por el barrio, otros sueños tienen que cumplirse y la tasca dejará un profundo recuerdo cuando nadie lo creyó hace años en su apertura. Que esto sirva como particular homenaje y que todo aquel que no lo conozco los invito a acercarse a unas puertas que cerrarán en menos de un mes. Yo, repetiré.


Dirección: Avenida de Finlandia, 16 (41012) Sevilla

Teléfono: 955 641 334 

Web: Enlace 

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