La familia Gutiérrez con Pepe a la cabeza siempre ha tenido claro dar al comensal lo mejor de la cocina clásica, sin tanto renombre ni floritura. De la primera Bodega Dos de Mayo, nació también Bodega La Alfalfa y la última, la que nos ocupa: Casa La Viuda. Reabierta en 1995 en el mismo local que durante la década de los '30 vivió tiempos gloriosos con menciones en la Guía Michelin, el actual Casa La Viuda bebe de sus hermanos mayores esa estética cuidada, adecentada, más castiza que muchos de sus contemporáneos y con una carta que es idéntica en cualquiera de sus locales.

Con la remodelación en el año 2013 Casa La Viuda ganó en espacio, un comedor muy apañado y colorido junto a una enorme barra, marca de la casa, hacen compañía a unos veladores céntricos junto a la Plaza de San Francisco aprovechando al máximo el espacio del que disponen. Dentro del ruido y el bullicio de la zona, y por ende del local, es digno de admirar que pese a todo se pueda comer con cierta tranquilidad. Varias cosas a resaltar por encima de todas, el dinamismo de los camareros (a todo trapo durante el servicio) y el bacalao como santo y seña del lugar, el bacalao como peregrinaje y como culto.

La carta en terraza y en barra tiene diferentes precios pero no cambia en cuanto a número. No faltan en los preliminares la chacina y los ibéricos, a lo que hay que sumar algún entrante fuera de lo común como las Carolinas de calabacín (3,10€/6€/9,50€), los Bastoncitos de hígado ibérico al cilantro (31,0€/6€/9,50€), Mambrú al caramelo (3,10€/6€/9€) una suerte de panecillos tostados con queso de cabra y cebolla caramelizada, Pastel de puerro y langostinos (3,25€/10,50€) o un Mantecaíto serrano con jamón (31,0€/6€/11€) que si bien no inventa nada, está que quita todos las penas.

Un plato a considerar es su Revuelto de carrillada de merluza, gulas y piquillo (11,50€) coronado con unas cuantas gambas y que es perfecto para compartir, y otro de ese mismo estilo y generoso es el Torito (3,10€/6€/9€) o flamenquín de cola de toro. Hay que pedir su buen pescaito frito, sus guisitos de temporada como la Carrillada ibérica al Jerez (3,50€/6,50€/11€) pero donde no se debe escatimar son en sus bacalaos, sobre todo en un dos recetas que son patrimonio de Sevilla: una es el Bacalao La Viuda (3,25€/6,25€/12,40€) presente en la carta desde los años 90 de la mano de Pepe tras una estancia en Portugal, bacalao desalado, alioli y tomate de Martinete son sus pilares, y el otro es el Bacalao gratinado y frutos rojos (3,25€/6,25€/12,40€) igual de suave y fino que el de antes, la mezcla de horno, doradura y acidez lo hacen muy apetecible.

El grupo Comer en Tapas, dueño de Casa La Viuda y los otros dos negocios con Alberto Gutiérrez (el hijo de Pepe) a la cabeza y al mando, habla bien a las claras sobre cómo ofrecer un buen producto, de categoría, y maximizando recursos. Los precios están muy ajustados para la zona que es y es algo normal ver sus mesas siempre ocupadas, no sólo atrae al público foráneo sino que al propio sevillano también, una relación calidad/precio encomiable unido a un servicio fantástico hacen de estos tres establecimientos magníficas opciones para reservar si estáis por el centro. Un clásico que nunca falla.


Dirección: Calle Albareda, 2 Esquina General Polavieja (41001) Sevilla 

Teléfono: 954 215 420

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