Belvedere



Una de las aperturas más interesantes de lo que llevamos de año la encontramos en la tranquila zona residencial de Ciudad Jardín ocupando un antiguo chalet (ahora restaurado) y con nombre más centroeuropeo que español, se trata de Belvedere, un gastrobar regentado por dos jóvenes socios, Samuel y Pedro, los cuales han dado con la tecla para ofrecer una carta mediterránea a la par que minuciosa y estudiada con un buen gusto y detalle por la decoración, el mobiliario y la comodidad. Todo en uno sí, y el resultado sin ser engañoso es bastante aceptable, un "rara avis" que sin tanto bombo ni platillo está por encima de muchas aperturas con más nombre.

Al local se puede entrar desde el exterior, donde destaca una enorme terraza con césped artificial, y desde el interior, donde nos recibe una llamativa barra. El interior da la sensación de mucha luminosidad, las distintas estancias o salones se reparten por toda la extensión de la planta baja del chalet con mesas bajas y sillas/sillones de piel e incluso sofás tipo "chester". Los comedores son muy acogedores, tienen un estilo vintage que le hace ganar puntos, al igual que la amplitud de la terraza que tiene un gran protagonismo en Belvedere, ya que sólo el fuerte calor y la lluvia puede desmerecer tomar algo fuera.

Vueltas de tuerca para dar con una carta de reminiscencias mediterráneas, cocina fresca y elaborada, casi diríamos que de autor, saliéndose de la norma en algunos casos. Consta de un buen número de tapas y platos, con emplatados sugerentes, tomando algún que otro riesgo y con mucha presencia del producto de temporada en sus filas. Para abrir boca, topicazos sevillanos aparte de su lograda Ensaladilla de gambas (3,30€/10,50€), como: Papas aliñás con melva (2,90€/9,50€), Salmorejo (3,60€/9,50€)..., sin dejar de lado su sensacional Tartar de tomate rosa y aguacate (3,90€/11,50€) acompañado de pesto verde, en una combinación de colores que recuerda a una burrata.

Para compartir, innovan sobre el terreno. Desde una singulares Croquetas de costillas en su jugo (3,30€/9,80€), aunque van cambiando según el mes, unos Huevos rotos Benedicto y cebolla confitada (9,90€) o un menos logrado Wok de verduras y gambones (4€/11,60€). Hacemos hincapié en su oferta de pescados de donde extraigo sus Tirabuzones de choco frito y mahonesa de limón (3,90e/11,50€) o el más que llamativo Pulpo a la parrilla sobre crema de puerros y trufa (4,50€/13,50€) al que añaden unas gotas de kimchi en un plato fabuloso de texturas, sabor y color. Entre las carnes me quedo con la suculenta Carrillada al PX con puré de boniato y gratén de payoyo (3,90€/11,50€) donde salta a la vista el gran manejo en cocina de todo tipo de acompañamientos.

Belvedere es además un lugar idóneo donde pasar la sobremesa gracias a una carta limitada pero experimentada de postres y una zona de coctelería donde pasar unas horas tomando algo en su terraza. Aunque la mayoría apueste por la Maceta Belvedere (5,50€) con galleta, helado de vainilla, dulce de leche y brownie, mis ojos se fueron hacia la Tarta de queso al horno con helado de violetas y crumble (5€) menos clásica pero que superó mis expectativas. Ya sea salado o dulce, estamos ante un sitio donde se juntan buena cocina, servicio atento, unos precios coherentes y un clima de paz en todo el local pocas veces visto con anterioridad. Esperemos que estos buenos inicios no se diluyan con el tiempo, viento en popa a toda vela.


Dirección: Calle Juan de Padilla, 7 (41005) Sevilla

Teléfono: 633 264 609

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19Feb
26Feb
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