Al Solito Posto



Puede decirse abiertamente que Ignazio Pala ha sabido renovarse con su negocio, y no sólo por los cambios aparentes que ha tenido la zona de la Alameda sino también por estar plenamente concienciado con los personas que sufren cualquier tipo de intolerancia alimenticia. El restaurante del que hablamos hoy casi que no necesita presentación, pero diremos que es una de las cunas gastronómicas italianas de Sevilla y desde hace casi 10 años es parte integrante de locales por y para el colectivo celíaco, con certificado y doble carta con toda clase de variedades sin gluten, gracias a esto y más cosas que veremos Al Solito Posto es un local más que consagrado, donde la pasta fresca, pizzas, especialidades con el atún rojo de almadraba o la carne de retinto y su amplia bodega marcan una enorme diferencia con respecto a otros restaurantes de su misma clase.

2002 fue el año de partida de esta idea y Sevilla su punto neurálgico, aunque abrieron también en Zahara de los Atunes y muchas de sus propuestas han tenido repercusión en el producto andaluz, aparte como no, de la gastronomía que mamaron desde chicos. Partiendo de Milán, Al Solito Posto ha sabido integrarse a la perfección en el día a día de la capital hispalense siendo un restaurante italiano admirado por su buena cocina, su buen hacer y la incorporación a su carta como ya hemos dicho de opciones sin gluten, sin lactosa y veganas plenamente adaptadas a los nuevos tiempos y que han tenido una enorme y grata acogida.

Su carta no está limitada sino todo lo contrario, es uno de esos ejemplos de restaurante bien equilibrado y proporcionado. No se conforman con unos cuantos antipasti y un séquito de pastas frescas y pizzas, no, aquí en la variedad está el gusto y la mezcla y las texturas se hacen notorias desde el primer vistazo: quesos ahumados con miel, lomo de vaca con trufa y helado, mejillones en salsa con chocos...por poner algunos ejemplos de que no estamos en una típica trattoria.

Personalmente siempre veo en los restaurantes italianos algo que está por encima de lo demás. En algunos lugares las pizzas merecen todo el reconocimiento, aquí están increíbles, no sólo la Bismark, con bacon y huevo (en la foto) sino también la Francese (con queso brie y foie gras) la Fortuna (con calabacín, gambones y trufa negra) y otras treinta especialidades más, pero la manera de elaborar y cocer la pasta se lleva matrícula de honor, ya sea rellena o no, pedir los Taglierini en salsa tailandesa, con gambas marinadas, curry y lemon grass con leche de coco es una absoluta delicatessen, punto óptimo de la pasta, toque ligeramente picante y hasta cítrico y toneladas de sabor, un plato demencial. Quedarse también con sus Raviolis de pera con vino blanco o los Tallarines con almejas y boletus... y un largo etcétera.

Para la sobremesa o la pre-cena disponen de servicio de coctelería, algo que sumado a su compromiso con los alérgenos hace que que sea un restaurante multidisciplinar y adecuado para cualquier hora del día y comensal. Terraza con ambiente e interior amplio y muy cuidado. La relación calidad/precio es la justa y general en este tipo de locales, se puede comer por menos en otros sitios es verdad, pero no creo que lleguen a la calidad del producto de la que hacen gala aquí, eso unido a su correctísimo servicio. Sin duda una parada obligada si estás por la Alameda.


Dirección: Alameda de Hércules, 16 (41002) Sevilla

Teléfono: 954 908 985

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